<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8759991391755429800</id><updated>2012-01-03T14:18:15.598-08:00</updated><title type='text'>arteración</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://arteracion.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8759991391755429800/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://arteracion.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>mafts</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14916619636639532413</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='18' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_WpFjl80WuBk/SdEeAkIze7I/AAAAAAAAAAo/oMd8EWtZ0k8/S220/P1240011.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>9</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8759991391755429800.post-2683480069678557020</id><published>2012-01-03T14:09:00.000-08:00</published><updated>2012-01-03T14:18:15.607-08:00</updated><title type='text'>Mine not mine.</title><content type='html'>En casa, que no es mi casa, es casa de mis tíos. Pero en mi cuarto, porque después de casi un año es mío, y el desorden es mío y lo que adorna las paredes lo hice yo. Aunque el mini escritorio es de mi prima, y la computadora es de mi novio, y no tengo silla así que hay que acercarlo todo a la cama. ¿Es mi cama, o la cama que está en mi cuarto? Tiene manchas de mi sangre, mis ácaros habitan en ella, huele a mí. Yo me siento en ella, con los pies encaramados en el borde de madera, porque el piso está muy frío, aunque me duela la nuca por estar jorobada escribiendo en la compu; ya dije que tampoco es mía. Al menos la ropa es mía... regalada, ¿es mía? Pues la uso yo. Lo dado, quedado, o ¿cómo va el dicho? Total que aunque fuera de mis tías, si ellas me la dieron, pues es mía ahora, ¿no?   &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;¿Qué es mío? El dolor en las plantas de mis pies por tenerlos en el borde de madera de la cama. El dolor es mío, los pies son míos. Mis ideas son mías. Aunque se afecten por el interminable número de películas que veo diario. Mi tiempo, es mío, casi siempre. Lo comparto, lo gasto, lo cobro, depende de lo que haga con él. A veces vale doce euros, a veces vale ocho; a veces vale mucho más, tanto como el sentimiento de suficiencia al escuchar una película equis con una oreja y el ruido de los pulmones de mi novio con la otra; a veces vale mucho menos, tan poco como el aburrimiento de ver una película en una madrugada de insomnio, en la cama que no es mía pero tiene mi sangre y mis ácaros.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;¿Qué es mío? Es mío este cuento, es mío este blog. Es mío este espacio en el ciberespacio. Es mía la tos que se escucha en esta casa ajena, son míos los dedos que teclean sobre la compu ajena. Pero si tú lo lees, lees el cuento, pues por ese momento es tuyo. Si tú compraste blogspot, el blog es tuyo. Y estos dedos, un día van a dejar de ser míos y serán de las lombrices que los coman o de las plantas que con ellos se abonen. Y entonces serán mías las plantas, mías las lombrices, y durante ese momento serás mío tú.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;¡Hola, fuiste mío!&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8759991391755429800-2683480069678557020?l=arteracion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://arteracion.blogspot.com/feeds/2683480069678557020/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://arteracion.blogspot.com/2012/01/mine-not-mine.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8759991391755429800/posts/default/2683480069678557020'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8759991391755429800/posts/default/2683480069678557020'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://arteracion.blogspot.com/2012/01/mine-not-mine.html' title='Mine not mine.'/><author><name>mafts</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14916619636639532413</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='18' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_WpFjl80WuBk/SdEeAkIze7I/AAAAAAAAAAo/oMd8EWtZ0k8/S220/P1240011.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8759991391755429800.post-6151885083962337528</id><published>2010-11-29T15:34:00.001-08:00</published><updated>2010-11-29T15:34:52.591-08:00</updated><title type='text'>La 'indirecta'.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Se terminó la clase de las tres con la maestra loca y para variar no habíamos hecho nada importante. Apagué la computadora y de reojo vi que ella se apuraba por terminar su trabajo. Me quedé platicando en la salida, manteniendo abierta la puerta de vidrio en lo que ella me alcanzaba. Ya afuera, me devolvió los DVDs que le había prestado y se disculpó por haberse demorado varias semanas. Hablaba rápido, riéndose de mis comentarios y de sus propias bromas, que siempre eran muy malas, pero de pronto se interrumpió a sí misma a media conversación y se me quedó viendo. No me sorprendí porque, aunque había dejado de parpadear por varios segundos, sonreía. Me di cuenta de que estaba mucho más alta que yo porque traía tacones; durante su silencio le veía el cabello, largo y liso pero despeinado.&lt;br /&gt;De pronto, a pesar de las tres cajas de películas que yo aún sostenía, me tomó firmemente de la mano izquierda y me jaló corriendo hacia las escaleras. Brincamos tres peldaños y súbitamente me volteó a ver y me dijo “No tienes clase ahorita, ¿verdad?”. Respondí que no mientras ella se quitaba los zapatos y cuando vi que se sacaba su celular para fijarse en la hora le dije que eran las cuatro y media, pero pareció no escucharme. Me volvió a tomar de la mano y me hizo subir a toda prisa.&lt;br /&gt;Llegamos al último piso, el de la biblioteca. Las puertas automáticas se abrieron cuando pasamos corriendo pero no entramos, tampoco nos subimos al elevador, sino que dimos vuelta a la izquierda por un pasillo en cuya existencia yo nunca había reparado y ahí me soltó. Volvió a revisar la hora en su celular color rosa mexicano, y dejó sus zapatos en el alféizar de la ventana por la cual yo veía la lejana cancha de fútbol mientras recuperaba el aliento y maldecía mi antiguo vicio por el tabaco. Ella se sentó en el suelo y se puso a hurgar en su mochila de mezclilla, que más bien parecía pañalera. El contenido de la bolsa hacía ruidos de cascabeles, llaves, papeles y envolturas de plástico mientras esparcía por el piso de mármol su estuche de lentes, unos libros de la biblioteca, su cuaderno de dibujo, un llavero en el que traía colgada una muñequita tejida que yo le regalé en nuestra segunda cita… Finalmente, con una mueca de triunfo, sacó una larga tira de seda naranja con dibujos extraños y listoncitos de colores en las puntas. Guardó todo de nuevo en su bolsa, a toda prisa y sin orden aparente, y me pidió, como si fuera algo obvio, que me volteara hacia la puerta que estaba al final del pasillo. Sentía mucha curiosidad pero le hice caso; sólo pasaron unos segundos hasta que me volvió a tomar de la mano y me condujo hacia la puerta. Sonreía y sus dedos me apretaban muy fuerte.&lt;br /&gt;Entramos a un pequeño cuartito que yo supuse que era para los intendentes del edificio.&lt;br /&gt;Cerró la puerta detrás de nosotros sin ponerle seguro. Entonces deslizó sus manos lentamente, apenas rozando mis brazos hasta los hombros, se acercó, sonriendo, y me besó en la boca. Tardé unos segundos en reaccionar, luego la besé, sonriendo, también, porque sus labios sabían al gloss de limonada rosa que usó en la tercera vez que fuimos al cine.&lt;br /&gt;Nadie entró a interrumpirnos, ni siquiera escuchamos el elevador funcionando del otro lado de la delgada pared. En la parte más recóndita de mi conciencia recordé la cita que tenía con María para unas grabaciones y que me estaba perdiendo, y la clase que ella se estaba volando a pesar de sus pésimas calificaciones.&lt;br /&gt;Para mí pasaron horas antes de que saliéramos de la mano de ese pequeño cuartito, sonriendo los dos, yo pensando en invitarla de nuevo al cine o a un café, ya que estábamos en eso de olvidar los compromisos de rutina. Pero cuando revisé la hora en mi celular, mientras ella se ponía los zapatos que había dejado en la ventana y se estiraba para quitar del techo una tira larga de seda naranja, vi que eran otra vez las tres veinte y al voltear a mi alrededor estaba solo, en el pasillo junto a los elevadores del piso de la biblioteca, y sin embargo la película de Piratas del Caribe se asomaba en mi mochila y una señora pasaba a mi lado observándome con curiosidad y sosteniendo un trapeador mojado.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8759991391755429800-6151885083962337528?l=arteracion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://arteracion.blogspot.com/feeds/6151885083962337528/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://arteracion.blogspot.com/2010/11/la-indirecta.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8759991391755429800/posts/default/6151885083962337528'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8759991391755429800/posts/default/6151885083962337528'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://arteracion.blogspot.com/2010/11/la-indirecta.html' title='La &apos;indirecta&apos;.'/><author><name>mafts</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14916619636639532413</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='18' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_WpFjl80WuBk/SdEeAkIze7I/AAAAAAAAAAo/oMd8EWtZ0k8/S220/P1240011.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8759991391755429800.post-1579479854477799359</id><published>2009-07-16T18:47:00.000-07:00</published><updated>2009-07-16T18:49:35.130-07:00</updated><title type='text'>El cuento de Amelia (fragmento)</title><content type='html'>Era invierno aún, mediados de enero, pero en mi tierra en esas fechas ya hace calor. Un viento fresco movía las altísimas palmas del camellón de la avenida Morelos mientras el sol desértico me mantenía en mangas cortas y sacando gotas gruesas de sudor que caían frecuentemente sobre el motor de mi carro. Era la tercera vez en dos semanas que tenía que ponerme a trabajar en él después de que en mi trayecto de la casa al trabajo el carro dejaba de funcionar de repente.&lt;br /&gt;Estaba sacando mi sucio pañuelo de la presilla de mi pantalón donde lo sujetaba mientras la hacía de mecánico, cuando la vi. Iba en un carro mucho más viejo y destartalado que el mío, haciendo un ruido ensordecedor de motores antiguos. Sus grandísimos ojos libaneses me voltearon a ver por un segundo mientras daba vuelta hacia la calle Colón. Si mi problemático carro me sacaba sudor con los corajes que hacía arreglándolo, los ojos redondos y la boca delgada y filosa de Amelia casi me matan por deshidratación. Sus delgadas manos sujetaban con firmeza el gigantesco volante de su viejo carro blanco y le hacían dar al menos veinte vueltas antes de que lograra doblar torpemente la esquina. Seguí su camino con la mirada hasta que se escondió tras las coloniales casonas del centro, pero mi mente la siguió hasta que llegó a su casa, a su recámara, de vuelta a la calle al día siguiente, y así por muchos días más antes de tener la fortuna de volver a verla.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8759991391755429800-1579479854477799359?l=arteracion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://arteracion.blogspot.com/feeds/1579479854477799359/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://arteracion.blogspot.com/2009/07/el-cuento-de-amelia-fragmento.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8759991391755429800/posts/default/1579479854477799359'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8759991391755429800/posts/default/1579479854477799359'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://arteracion.blogspot.com/2009/07/el-cuento-de-amelia-fragmento.html' title='El cuento de Amelia (fragmento)'/><author><name>mafts</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14916619636639532413</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='18' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_WpFjl80WuBk/SdEeAkIze7I/AAAAAAAAAAo/oMd8EWtZ0k8/S220/P1240011.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8759991391755429800.post-2037688215570143665</id><published>2009-06-25T10:01:00.000-07:00</published><updated>2009-06-25T10:22:39.221-07:00</updated><title type='text'>(fragmento)</title><content type='html'>Era como una regla de la naturaleza. Implacable, implícita, incuestionable.&lt;br /&gt;Él no le hablaba a ella, y por eso tampoco ella a él. Llevaban clases juntos pero jamás se sentaban cerca, no hacían amistades en común. Si por alguna fortuita razón, principalmente académica, él debía hablar de ella o a ella, lo hacía rápido, como queriendo que el momento terminara, y decía su nombre en un tono más bajo que el resto del enunciado.&lt;br /&gt;A veces ella lo odiaba por su indiferencia. Le parecía altanero, narcisita, prejuicioso, prepotente, machista, y hasta racista, porque el cabello de ella era casi rubio y su tez, mucho más clara.&lt;br /&gt;Otras veces, las menos, ella lograba mantener su mente ocupada en otra cosa, como poner atención a la clase, y ganar un día menos de gastar sentimientos en él.&lt;br /&gt;Algunas veces, ella deseaba su muerte.&lt;br /&gt;Empezaba a olvidarlo bajo el argumento de que la estatura de él era mucho menor; lograba convencerse de que la recta que dicta que el hombre debe de ser más alto que la mujer no era solamente social, sino natural, tal vez incluso divina, y por lo tanto inquebrantable. Él no era para ella.&lt;br /&gt;Pero entonces se enteraba de que él tenía novia... y la susodicha era cuando menos siete centímetros más alta que él, sin usar tacones. Y cuando menos siete veces más guapa que ella, sin arreglarse... así, el odio volvía de nuevo y había que buscarse un argumento que reemplazara el de la estatura, y seguir así, aboliendo argumento tras argumento, pasando de oleada en oleada, de odio a más odio, etcétera.&lt;br /&gt;El colmo del drama era que las mamás de él y ella eran amigas, y que la mamá de ella era bastante comunicativa. Por lo tanto, si la muda presencia de él en su vida escolar no la volvía suficientemente inestable, podía escuchar noticias acerca de él y los suyos (y de esa, la alta, también) a la orden de, cuando menos, una vez a la semana.&lt;br /&gt;Pero fue así como se enteró de lo que le sucedió a él, o de lo que casi le sucede por primera vez.&lt;br /&gt;La ciudad donde ambos vivían, antes tranquila y pacífica hasta el punto de la aburrición, se había convertido recientemente en un campo de batalla entre el crímen organizado y el gubernamental. Varias bandas de secuestradores aprovechaban la confusión para elevar sus ingresos. Diariamente se sabía de nuevos clientes.&lt;br /&gt;(...)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8759991391755429800-2037688215570143665?l=arteracion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://arteracion.blogspot.com/feeds/2037688215570143665/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://arteracion.blogspot.com/2009/06/fragmento.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8759991391755429800/posts/default/2037688215570143665'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8759991391755429800/posts/default/2037688215570143665'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://arteracion.blogspot.com/2009/06/fragmento.html' title='(fragmento)'/><author><name>mafts</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14916619636639532413</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='18' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_WpFjl80WuBk/SdEeAkIze7I/AAAAAAAAAAo/oMd8EWtZ0k8/S220/P1240011.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8759991391755429800.post-2010103515457041777</id><published>2009-03-11T07:56:00.000-07:00</published><updated>2009-06-25T09:59:35.154-07:00</updated><title type='text'>basura pre-examen</title><content type='html'>2006.11.24&lt;br /&gt;Érase una vez un siete. De esos sietes que tienen la espalda curva y una línea horizontal cruzándoles medio pecho. Este siete se encontraba muy feliz dentro de una celda del diagrama del método húngaro para el problema de asignación de trabajos en la hoja rayada del cuaderno&lt;br /&gt;sobre el cual yo, esta mañana, estudiaba para mi examen.&lt;br /&gt;El siete me hacía feliz porque es un número muy bien parecido y que me sale derechito la mayoría de las veces.&lt;br /&gt;Pero entonces apareció un ocho en la celda de la derecha. Un ocho feo, horrible, espantoso. De esos que se creen bien flacos y se aprietan la panzota con un cinto&lt;br /&gt;hasta que ya no lo aguantan más y lo revientan, entonces se convierten en ceros, osea nulos - ya no valen porque fueron demasiado vanidosos en un principio.&lt;br /&gt;Ese ocho era el número más grande de la fila, y como yo estaba haciendo maximización de utilidades, entonces había que circular al ocho y, ni modo, restarle a ocho los números de las demás celdas de la columna.&lt;br /&gt;Así que mi bonito siete se convirtió en uno.&lt;br /&gt;Los unos son pobrecitos porque están solos, y no me gustan.&lt;br /&gt;Pero este uno sí me gustó porque me recuerda al uno que no está solo porque lo acompañan dos ochos bien auténticos (osea ceros) y que formarán el cien que me voy a sacar en mi examen.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8759991391755429800-2010103515457041777?l=arteracion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://arteracion.blogspot.com/feeds/2010103515457041777/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://arteracion.blogspot.com/2009/03/basura-pre-examen.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8759991391755429800/posts/default/2010103515457041777'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8759991391755429800/posts/default/2010103515457041777'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://arteracion.blogspot.com/2009/03/basura-pre-examen.html' title='basura pre-examen'/><author><name>mafts</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14916619636639532413</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='18' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_WpFjl80WuBk/SdEeAkIze7I/AAAAAAAAAAo/oMd8EWtZ0k8/S220/P1240011.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8759991391755429800.post-222498504509619348</id><published>2009-03-06T19:42:00.001-08:00</published><updated>2009-03-06T20:01:38.597-08:00</updated><title type='text'>capítulo 3 (cuento)</title><content type='html'>Marcelita llegaba siempre tarde a misa. Iba todos los días, comulgaba siete veces a la semana y se confesaba dos. Se vestía de manga larga y falda hasta los tobillos, se cubría con un pañuelo de seda los rizos dorados de su cabeza. Rezaba el rosario fervorosamente después de cada Eucaristía, rezaba al levantarse en la mañana y antes de acostarse a dormir en las noches. Pero aún con tanta devoción jamás había llegado a misa antes de que se leyera la segunda lectura. Siempre llegaba exactamente en el momento en el que los otros ocho fieles que asistían con regularidad se pusieran de pie para cantar el Aleluya con sus rasposas voces de viejecitos. El sacerdote sabía de memoria la rutina de Marcelita. La liturgia previa al Aleluya había perdido significado para él desde que Marcelita se había aparecido en su parroquia por primera vez hacía diez años. Cada día en misa de ocho esperaba a que ella llegara para coordinar sus pasos hacia el ambón con los de Marcelita hacia su lugar en la segunda banca del centro. A partir del Aleluya, hablaba con más ímpetu, colocaba sus manos por encima de su cabeza para exhortar a sus fieles a orar, incluso bajaba al presbiterio para decir la Homilía, en vez de hacerlo desde el ambón, como los otros padres. A partir del Aleluya, aparentaba ser un sacerdote más entregado. Pero en su mente sólo había lugar para Marcelita. Sus ojos dorados hacían que pasara desapercibido en su corazón incluso el santísimo momento de la Consagración. Por las manos pequeñas y blancas de Marcelita, las manos del Padre Fidel no sentían el ardor luminoso del pan convertido en el Cuerpo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8759991391755429800-222498504509619348?l=arteracion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://arteracion.blogspot.com/feeds/222498504509619348/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://arteracion.blogspot.com/2009/03/3.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8759991391755429800/posts/default/222498504509619348'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8759991391755429800/posts/default/222498504509619348'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://arteracion.blogspot.com/2009/03/3.html' title='capítulo 3 (cuento)'/><author><name>mafts</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14916619636639532413</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='18' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_WpFjl80WuBk/SdEeAkIze7I/AAAAAAAAAAo/oMd8EWtZ0k8/S220/P1240011.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8759991391755429800.post-2736246399655942201</id><published>2009-03-06T19:34:00.000-08:00</published><updated>2009-03-06T20:02:28.223-08:00</updated><title type='text'>capítulo 2 (cuento)</title><content type='html'>Cada martes por las tardes, el museo de arte moderno ofrecía una conferencia impartida por alguna personalidad experta en artes gráficas, y por siete meses consecutivos, una mujer de edad avanzada, con un gran bolso floreado que llevaba sin importar el atuendo, se había dedicado a asistir puntualmente cada martes. Llegaba con quince minutos de anticipación, se sentaba en la tercera fila, se colocaba muy seriamente unos bifocales de armazón rosa mexicano y leía escrupulosamente el folleto que recibía en la entrada del edificio y que contenía la agenda de la tarde. Recibía de pie al expositor, y durante los primeros once minutos de la charla, asentía con la cabeza o se reía de los comentarios graciosos con la mayor precisión. Pero al empezar el minuto doce, los ojos se le comenzaban a torcer. Entre cuatro y cinco cabeceadas más tarde, la señora quedaba profundamente dormida. La rutina era la misma cada martes, y como cada uno de los veintiocho martes anteriores, el día trece del mes de septiembre, sus primeros once minutos de lucidez no le bastaron para darse cuenta de que el pintor local que ofrecía una ponencia sobre el arte flamenco la observaba disimulada pero atentamente, y se preguntaba si la mano que sostenía el bolso floreado ostentaría un anillo de matrimonio que le impediría proponerle una cita.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8759991391755429800-2736246399655942201?l=arteracion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://arteracion.blogspot.com/feeds/2736246399655942201/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://arteracion.blogspot.com/2009/03/2.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8759991391755429800/posts/default/2736246399655942201'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8759991391755429800/posts/default/2736246399655942201'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://arteracion.blogspot.com/2009/03/2.html' title='capítulo 2 (cuento)'/><author><name>mafts</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14916619636639532413</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='18' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_WpFjl80WuBk/SdEeAkIze7I/AAAAAAAAAAo/oMd8EWtZ0k8/S220/P1240011.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8759991391755429800.post-2045068629271270975</id><published>2009-03-06T10:30:00.000-08:00</published><updated>2009-03-06T20:00:34.635-08:00</updated><title type='text'>capítulo 1 (cuento)</title><content type='html'>El martes en la mañana las nubes estaban bajas y la humedad hacía que las personas que esperaban en la estación se sentaran donde podían, con sus caras brillosas y las botellas de agua vacías, a esperar su autobús.&lt;br /&gt;En la parada 7A, un hombre joven con el pelo revuelto y calzado de sandalias escuchaba música en su ipod y ocupaba la banca entera con sus largas piernas y su actitud desdeñosa. Reclinaba la cabeza en el pilar de concreto que sostenía la banca y, por tener los ojos cerrados, no se dio cuenta de que el amor de su vida se sentaba en el piso a esperar el mismo autobús.&lt;br /&gt;...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8759991391755429800-2045068629271270975?l=arteracion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://arteracion.blogspot.com/feeds/2045068629271270975/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://arteracion.blogspot.com/2009/03/1.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8759991391755429800/posts/default/2045068629271270975'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8759991391755429800/posts/default/2045068629271270975'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://arteracion.blogspot.com/2009/03/1.html' title='capítulo 1 (cuento)'/><author><name>mafts</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14916619636639532413</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='18' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_WpFjl80WuBk/SdEeAkIze7I/AAAAAAAAAAo/oMd8EWtZ0k8/S220/P1240011.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8759991391755429800.post-7686629848738704206</id><published>2009-03-05T11:33:00.000-08:00</published><updated>2009-03-05T11:43:41.046-08:00</updated><title type='text'>las palmeras de la morelos (fragmento)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Un día de verano, muy soleado. La vi como por primera vez sentada sobre el césped verde, resplandeciente, con su cabello negro despeinado flotando a ambos lados de su rostro griego. Sonriendo, como siempre, con la boca cerrada. Incluso cuando lloraba, las comisuras de sus labios no dejaban de curvarse hacia arriba. Sus ojos estaban entornados por el sol, la luz dorada se reflejaba en sus irises color miel. Ese día nos habíamos escapado de nuestros respectivos empleos mediocres de oficina, montamos nuestras bicicletas y seguimos la carretera vieja hacia el sur. Cruzamos más de un pueblito de casas azules, naranjas y verdes con flores plantadas en botes de plástico reciclados colocadas en las ventanas que, en el mayor de los casos, no tenían cristal. Niños descalzos nos perseguían cuando nos cruzábamos en su camino cuando sus piernitas no eran demasiado delgadas ni sus panzas demasiado infladas, aunque algunas veces no detenían su juego de futbol callejero ni aunque la desinflada pelota se desviara entre las llantas de nuestras bicicletas y se desinflara un poco más, si tal cosa era posible. Nos detuvimos hasta que las casitas se volvieron más escasas, encontramos un espacio de la carretera en donde a ambos lados crecían unos árboles gigantes, con ramas creciendo a no más de metro y medio del piso y bastante gruesas y horizontales como para soportarnos a ella, a mí, a nuestros libros y nuestra canasta de comida. Tal vez, si no me hubiera quedado con mi mediocre puesto de oficina me había dedicado a la botánica y habría sabido cuál era el nombre de esos árboles. Tal vez incluso habría sabido el nombre de la carretera por la que viajábamos, por simple cultura general, porque quien se dedica a la botánica suele ser más culto que quien se dedica a contestar teléfonos y servir café. Cuando las sombras de los árboles se alargaban sobre la carretera hasta tocar las de los árboles del otro lado, nos bajamos de nuestras ramas con un salto, empacamos las pocas cosas que llevábamos y emprendimos el viaje de regreso. Los niños que nos habían perseguido por las calles sin pavimentar roncaban suavemente desde sus delgados colchones junto a las ventanas sin cristal de sus pequeñas casas de adobe. Ella y yo nos despedimos al llegar al parque que separaba su lugar de trabajo del mío y nos fuimos a nuestras casas a dormir. Nunca la visité en su casa ni ella a mí en la mía. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8759991391755429800-7686629848738704206?l=arteracion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://arteracion.blogspot.com/feeds/7686629848738704206/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://arteracion.blogspot.com/2009/03/las-palmeras-de-la-morelos-fragmento.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8759991391755429800/posts/default/7686629848738704206'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8759991391755429800/posts/default/7686629848738704206'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://arteracion.blogspot.com/2009/03/las-palmeras-de-la-morelos-fragmento.html' title='las palmeras de la morelos (fragmento)'/><author><name>mafts</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14916619636639532413</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='18' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_WpFjl80WuBk/SdEeAkIze7I/AAAAAAAAAAo/oMd8EWtZ0k8/S220/P1240011.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
